Dieta proteica y precauciones (parte I)

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Dieta proteica y precauciones (parte I)

He hablado de las bondades de una dieta que tenga unos porcentajes razonables de proteínas (en este enlace tienes varios post) , cuando digo razonables, me refiero a que pondere por encima de las recomendaciones actuales, que podemos sospechar, son más bien bajas.

Pero excederse, como en todo, tiene sus riesgos. Una dieta alargada en el tiempo, excesivamente proteica tiene algunos inconvenientes. Para no alargar mucho el post, lo organizaré en varias partes. En este primera serie, hablaré del trastorno a nivel óseo y la homeostasis del calcio.

Trastornos a nivel óseo y la homeostasis del calcio

Una dieta alta en proteína genera una importante cantidad de ácido en los fluidos corporales (1). La respuesta de los riñones es una excreción neta de ácido y al mismo tiempo el esqueleto amortigua por reabsorción del hueso que provoca una pérdida excesiva de calcio (1). Por otra parte, la carga de ácido inhibe directamente la reabsorción de calcio renal que conduce a hipercalciuria en combinación con la pérdida de hueso exorbitante. Un estudio metabólico en el que la ingesta de proteínas pasó de 47 gramos a 112 provocó un aumento de calcio en la orina y una disminución en la retención de calcio.

Los datos indicaron que esta hipercalciuria era debido a una elevación de la tasa de filtrado glomerular la reabsorción tubular inferior, causado por el aumento de ácido en las células tubulares renales (2).

Otro estudio en el que los sujetos pasaron de ingerir 48 gramos de proteínas a 142 gr mostró datos duplicados de calcio urinario. Los datos sugieren que a niveles elevados de ingesta proteica, al menos una parte del aumento de calcio en la orina refleja un incremento de la resorción ósea.

Además, el efecto de una dieta alta en proteínas se ha medido tanto en sujetos sanos y con nefrolitiasis.

Se les proporcionó en una fase experimental dietas con sólo 0.5 gr/proteína/kg/día y posteriormente otra fase en la que se incrementó a 1,5. Hubo un aumento constante en todos los sujetos, del calcio urinario en un promedio del 88% en los sujetos sanos y 82% en los que tenían nefrolitiasis (3)

Un aumento en la excreción urinaria inducida por proteína animal puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de osteoporosis (4)

Aumentar en esta situación el consumo de calcio parece poco probable para el éxito en equilibrar el balance negativo de calcio y la pérdida ósea que provoca este incremento de ingesta proteica.

Los alimentos de origen animal proporcionan precursores predominantemente ácidos, mientras que las proteínas de origen vegetal se acompañan de precursores base. El desequilibrio entre los precursores ácido y base de la dieta conduce a una carga ácida neta crónica que puede tener malas consecuencias para el sistema óseo.

Este estudio (5) evaluó el impacto que un incremento proteico de origen vegetal provocó en los riesgos a nivel óseo y fractura de cadera y los resultados eran esperanzadores respecto a los mencionados por la ingesta de proteína animal.

He consultado las siguientes fuentes para este artículo,

  1. U. S. Barzel and L. K. Massey, “Excess dietary protein may can adversely affect bone,” Journal of Nutrition, vol. 128, no. 6, pp. 1051–1053, 1998
  2. S. A. Schuette, M. B. Zemel, and H. M. Linkswiler, “Studies on the mechanism of protein-induced hypercalciuria in older men and women,” Journal of Nutrition, vol. 110, no. 2, pp. 305–315, 1980
  3. A. A. Licata, E. Bou, F. C. Bartter, and J. Cox, “Effects of dietary protein on urinary calcium in normal subjects and in patients with nephrolithiasis,” Metabolism, vol. 28, no. 9, pp. 895–900, 1979
  4. N. A. Breslau, L. Brinkley, K. D. Hill, and C. Y. C. Pak, “Relationship of animal protein-rich diet to kidney stone formation and calcium metabolism,” Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, vol. 66, no. 1, pp. 140–146, 1988.
  5. D. E. Sellmeyer, K. L. Stone, A. Sebastian, and S. R. Cummings, “A high ratio of dietary animal to vegetable protein increases the rate of bone loss and the risk of fracture in postmenopausal women,” American Journal of Clinical Nutrition, vol. 73, no. 1, pp. 118–122, 2

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