Dietas altas en proteínas y pérdida de peso

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Dietas altas en proteínas y pérdida de peso

La literatura disponible acerca del potencial que confiere las dietas altas en proteínas (HP) para la pérdida de peso es amplísima. El mayor interés para la comunidad científica ha estado centrado normalmente en las diferencias entre dietas altas en proteínas y altas en carbohidratos, para entender la diferencia que causa en diferentes grupos de personas optar por una u otra distribución de macronutrientes como elemento principal en la dieta. Normalmente los estudios en este campo tienen el problema de la corta duración de los mismos, pueden arrojar datos a favor de dietas HP en la pérdida de peso, pero carecen de datos a medio plazo al no realizarse el seguimiento de los sujetos de estudio. Los estudios de Skov et al realizaron un seguimiento durante 6 meses, en dos grupos divididos en dietas altas en proteínas (25% P, y 45% CHO) y altas en carbohidratos (12% P, 58% CHO). La ingesta de energía no estaba restringida.

Al cabo de 6 meses el grupo con dieta HP perdió 3.7 Kg de peso corporal y 3.3 Kg de masa grasa más que el grupo de dieta alta en carbohidrato. La principal conclusión a las que se llegó fue que el grupo HP presentó una mayor reducción de ingesta de energía. Al cabo de un año, el grupo HP mantuvo el peso perdido.

En los estudios de McAuley et al de similares características al mencionado anteriormente, el grupo con dieta HP además presentó una significativa mejora en la circunferencia de cintura y tejido adiposo intraabdominal. Parece ser que cuando los estudios permiten a los sujetos comer a voluntad los resultados son normalmente a favor de las dietas HP en relación a la pérdida de peso, por los motivos que hemos ido explicando a lo largo de este trabajo.

Sin embargo, en dietas con restricción energética, la evidencia relacionada con la pérdida de peso es menos consistente. La mayoría de estudios consultados no arrojan un luz clara cuando los plazos se van a 8-16 semanas (hay disponible una amplísima cantidad de estudios al respecto). También podemos ver conclusiones a plazos mayores, 12 meses. En estos trabajos se realizó una intensa labor de educación nutricional con los sujetos, explicando en varias sesiones las diferencias entre los grupos de alimentos y el valor nutricional de los mismos. La principal conclusión a la que se llegó de forma unánime es que el asesoramiento técnico que se realizó fue clave y la pérdida de peso a 12 meses vista era la misma en distintos grupos de trabajo con diferentes porcentajes de macronutrientes, pero siempre bajo elección de alimentos de calidad (no procesados, azúcares, etc).

Una limitación importante encontrada en los estudios que comparan dietas HP con altas en carbohidratos, es que en los segundos, no se tiene en cuenta la calidad del nutriente, con lo que tenemos sujetos que pueden optar por elegir alimentos ricos en almidones o azúcares y bajos en fibra, con lo que normalmente, este grupo está destinado a no perder o ganar peso.

Estudios con duración de 8 semanas con grupos divididos entre dietas HP y baja en grasas y dietas altas en carbohidratos con aportes importantes de fibra dietética (derivados de alimentos poco procesados como granos y legumbres) presentó los siguientes datos: el grupo HP perdió 4.5 Kg de media y el de carbohidratos con alta ingesta de fibra 3.3 Kg.

Los estudios de Weigle et al también corroboraron los resultados citados antes, en relación a sujetos que perdieron peso siguiendo una dieta HP, sin importar la cantidad de carbohidratos seguida. En condiciones ad libitum bajo estas premisas, los resultados fueron exitosos. Los mismos autores realizaron otro estudio (Weigle DS) en el que compararon durante 12 semanas a dos grupos no obesos, sanos a los que se dividió de la siguiente forma: primer grupo comenzó con dieta 15% P durante dos semanas, y posterior a 30% P, hasta llegar a las 12 semanas. Un segundo grupo siguió una dieta alta en grasas y carbohidratos y baja en proteínas.

El primer grupo reportó una disminución del apetito (que se calculó en 2000 kj / día) además de suponer una pérdida de peso, de la cual el 76% fue grasa. Estos datos no se repitieron en el grupo con la dieta alta en grasas y carbohidratos.

Tomados en conjunto, en general ya sean estudios a corto plazo (días, semanas) a 6 meses o 12 meses, la pérdida de peso corporal fue mayor en dietas altas en proteínas, siempre que se realizó bajo condiciones ad libitum, que por norma, llevó a una menor ingesta de energía.

Podemos decir que además de los efectos de la proteína en relación a los efectos metabólicos, es también importante el papel que la ingesta de energía juega en la pérdida de peso.

Hay que mencionar que cuando los estudios se realizaron en condiciones isoenergéticas, al final no hubo grandes diferencias estadísticas respecto a distintas estrategias en el reparto de macronutrientes.

Añadir también que la mayoría de estudios muestran datos esperanzadores para mejorar la composición corporal (aumento de masa muscular en detrimento de masa grasa) y un perfil metabólico mejorado (vamos a dedicar un punto a este apartado) cuando las proteínas eran el 25-30%.

Para realizar este artículo he consultado la siguiente bibliografía:

Skov AR, Toubro S, Ronn B, et al. (1999) Randomized trial on protein vs carbohydrate in ad libitum fat reduced diet for the treatment of obesity. Int J Obes Relat Metab Disord 23, 528–536

McAuley KA, Hopkins CM, Smith KJ, et al. (2005) Comparison of high-fat and high-protein diets with a high-carbohydrate diet in insulin-resistant obese women. Diabetologia 48, 8–16

Farnsworth E, Luscombe ND, Noakes M, et al. (2003) Effect of a high-protein, energy-restricted diet on body composition, glycemic control, and lipid concentrations in overweight and obese hyperinsulinemic men and women. Am J Clin Nutr 78, 31–39

Layman DK, Boileau RA, Erickson DJ, et al. (2003) A Reduced Ratio of Dietary Carbohydrate to Protein Improves Body Composition and Blood Lipid Profiles during Weight Loss in Adult Women. J. Nutr 133, 411–417

Dansinger ML, Gleason JA, Griffith JL, et al. (2005) Comparison of the Atkins, Ornish, Weight Watchers, and Zone diets for weight loss and heart disease risk reduction: a randomized trial. JAMA 293, 43–53

Gardner CD, Kiazand A, Alhassan S, et al. (2007) Comparison of the Atkins, Zone, Ornish, and LEARN diets for change in weight and related risk factors among overweight premenopausal women: the A TO Z Weight Loss Study: a randomized trial. JAMA 297, 969–977

Weigle DS, Breen PA, Matthys CC, et al. (2005) A high-protein diet induces sustained reductions in appetite, ad libitum caloric intake, and body weight despite compensatory changes in diurnal plasma leptin and ghrelin concentrations. Am J Clin Nutr 82, 41–48

Weigle DS, Cummings DE, Newby PD, et al. (2003) Roles of leptin and ghrelin in the loss of body weight caused by a low fat, high carbohydrate diet. J Clin Endocrinol Metab 88, 1577–1586

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