Excusas para no ir a entrenar

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Aunque a todos nos encanta el deporte y disfrutamos de nuestro momento de entrenamiento al día, hay momentos es los que, sinceramente… no nos apetece. Puede ser porque realmente estemos cansados y nuestro cuerpo necesite un descanso pero, seamos sinceros, la mayoría de las veces es… pereza. Una pereza que sobrepasa los límites de lo normal y lo humano cocinado.

En ese momento de pereza máxima, por un lado te sientes mal contigo mismo, como un trapo sucio, pero por otro lado tu mente empieza a maquinar una buena excusa. Una excusa no para los demás, sino para ti mismo que te sirva para justificar esa flojera que te da nada más pensar en ir a entrenar…

Seguro que las excusas que te describo a continuación las has utilizado alguna vez y, si no lo has hecho ya, tienes alguna nueva para tu próximo brote de pereza.

“Las condiciones climatológicas no acompañan”: es realmente una buena excusa porque no depende de ti. Es algo externo de lo que no tienes culpa. En invierno: “Ufff qué frío para salir ahora de casa para ir a entrenar”, en verano: “¡Dios qué calor, si voy a entrenar me va a dar algo!”, cuando llueve: “Salir ahora de casa lloviendo… ya mejor voy mañana”, si hace un día estupendo: “Con el día que hace no me voy a ir a encerrar en el gimnasio, me voy a una terracita a tomarlo algo”. Por un lado, es aceptable la excusa. El tiempo no se puede controlar pero, entonces… ¿Cuál es el clima necesario para que el señorito entrene a gusto?… Explícamelo.

“Para la fecha que es, ya empiezo… algún día”: esta excusa es aplicable a días de la semana, días del mes o meses del año. Si has faltado a entrenar lunes, martes y miércoles, ya ir jueves y viernes ¿es tontería verdad?… Para eso empiezas ya el lunes a muerte, a full, a tope… Sí, sí… Engáñate lo que quieras, eres un vago y punto.

“No voy a ir tanto a entrenar que ya me estoy poniendo demasiado fuerte”: ¿En serio? ¿En serio? El espejo de tu casa debe ser el mismo que el de la madrastra de Blancanieves y debe decirte que eres el más fuerte de todo el gimnasio… ¡Porque es el único que te ve fuerte, bicho palo! Es una excusa muy mala, más bien pésima. ¡Anda, vete a entrenar que Bob Esponja está más cuadrado que tú!

“No me queda ropa limpia para entrenar, cuando ponga la lavadora…”: lo primero es que antes de vago, eres un poco… guarro. Un día va a llegar el FBI a tu casa y va a declarar tu cesta de la ropa sucia como un arma bacteriológica. Dejando de lado tu dejadez en las tareas domésticas, no mientas, seguro que tienes algo que ponerte para entrenar, aunque sean las mallas de tu hermana o de tu chica…

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