La luz al final de la lesión

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Una lesión no es el final

Todo deportista, tanto amateur como profesional, en algún momento de sus vidas o de sus carreras deportivas han sufrido alguna lesión. Ésta puede ser provocada por distintos motivos, por una mala práctica de su actividad deportiva, una acción malintencionada de otro deportista o simplemente por mala suerte.

En el momento en que se produce, el primer sentimiento del deportista es de desolación, ya que tendrá que apartarse de su actividad deportiva para recuperarse y quizás sus planes de futuro se hayan visto truncados. Esta primera reacción es de lo normal, pero una vez pasado esto el deportista debe adoptar una actitud positiva y tomar esa lesión como un punto de inflexión para iniciar una nueva etapa de su carrera deportiva.

Recuperación activa y mente positiva

Desde el momento en que se sufre la lesión, la mente debe enfocarse en la recuperación. Es importante en esta fase mantenerse activos en todos los sentidos. Aunque no puedas entrenar o realizar tu actividad deportiva no te quedes parado: sal a pasear, realiza ejercicios recomendados por el fisioterapeuta…lo que sea menos quedarse en casa lamentándose. Las lamentaciones no curan, la actitud positiva sí.

Creando nuevos planes y renovando la motivación

Aunque parezca algo descabellado, una lesión puede verse como algo positivo. Puede suponer un punto de inflexión en la carrera de un deportista. Es la etapa idónea para pensar en nuevos proyectos, enfocar los planes deportivos de manera distinta y recuperar la motivación para intentar ser mejor de lo que se era antes del incidente.

La luz de un nuevo comienzo

Una vez que se supera una lesión, solo quedar pensar en seguir adelante y hacer las cosas mejor de lo que se hacían. Este es el momento de comenzar a luchar de nuevo para y salir del túnel llamado lesión y ver la luz de nuevo.

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